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Propuestas para el camino de la paz y la justicia en Colombia
El ELN -- grupo revolucionario -- y el Gobierno Colombiano han concertado que como un elemento indispensable para la paz, la sociedad civil debe hacer parte del proceso; es decir, la sociedad civil debe participar y aportar sus conceptos frente al conflicto. Esto implicó la creación de la Casa de Paz para que representantes de la sociedad civil interactuaran con el ELN buscando una agenda común que orientara el proceso de paz. Esto ocurrió desde el año pasado donde hubo distintas y diversas reuniones con toda clase de organizaciones que trabajan por la paz, fundaciones, ONGs etc y una de estas organizaciones es CEDECOL que es la entidad más representativas de las iglesias cristianas en Colombia y de la cual hace parte la Confraternidad Carcelaria de Colombia. Dada la coyontura del trabajo de Señor Lácides Hernández de Confraternidad Carcelaria en prisiones y toda la experiencia sobre la Justicia Restaurativa y el proyecto Árbol Sicómoro, CEDECOL consideró que para la reunión en Cuba Lácides debía hacer presencia como quiera que ha sido la persona que he estado más al tanto del mismo proceso. Este artículo es la presentación del señor Hernández a la reunión de representantes del Gobierno y el ELN en la Havana, Cuba.
Un efecto de la verdad será el reconocimiento que ambas partes hagan de la existencia de factores perturbadores de la convivencia pacífica de los colombianos y residentes en el país. Factores estos que se ubican tanto en el Estado Colombiano como en el ELN. En otras palabras, que Estado y ELN le digan al país en nosotros existen factores que no ayudan a la resolución del conflicto armado, por tanto los erradicaremos. En la resolución de conflicto, las partes en litigio deben acercarse a los diálogos con una actitud de diálogo, con una actitud dialogante. No con una actitud monologante. Con esto queremos decir lo siguiente: cada parte debe escuchar a la otra para reconocer en ella el grado de razón que tiene, para determinar los puntos problemáticos que ella presente y para escuchar las propuestas que trae. Si estamos completamente abiertos al otro (apertura racional, emocional y afectiva) fácilmente las partes en conflicto encontrarán un camino expedito para solucionar el problema. La misma actitud la debe tener tanto el Estado Colombiano como el ELN en las mesas de negociaciones.
En América Latina hay varios conceptos que sin ser equívocos, han llegado a serlo. Dos de ellos son: justicia y paz. Debemos reconocer que muchas veces no entendemos ni al gobierno ni a la guerrilla ni a los paramilitares cuando hablan de justicia y de paz. Creemos que cada uno de ellos está hablando de cosas diferentes (de acuerdo con su propia agenda). Creemos que deberíamos seguir una recomendación que con cierta frecuencia hacía el inmolado Álvaro Gómez Hurtado: "pongámonos de acuerdo en lo fundamental". Pongámonos de acuerdo en nuestro entendimiento de justicia y paz. Una vez que nos entendamos en el sentido de estos dos conceptos podremos avanzar con nitidez en las rondas de negociaciones. Así mismo, se debe hacer una clara distinción entre Resolución del Conflicto Armado y la Paz. Con frecuencia se fusionan los dos conceptos, cuando sabemos que son cosas distintas.
En la resolución de conflictos deben estar presentes las personas que han sido lastimadas, con el propósito de recibir la reparación pertinente. Las víctimas sobrevivientes del conflicto armado deben formar parte de las negociaciones y se debe diseñar la forma como ellas serán reparadas tanto por el Estado como por los grupos alzados en armas, en este caso, por el ELN. En la resolución de conflictos, debe procurarse el perdón y la reconciliación. En estas mesas de conversaciones, se debería entonces, por un lado diseñar la forma de preparar a las víctimas para que perdonen y acepten a los victimarios. Es decir, la sociedad civil debe perdonar y aprender a convivir con aquellos que una vez fueron sus verdugos; pero así mismo los reinsertados deben ser preparados para vivir en la sociedad civil. En efecto, si este procedimiento no se establece, seguiremos viendo muchos muertos entre los reinsertados por el deseo de venganza que tienen ciertos sectores poblacionales. Sólo el perdón y la reconciliación sofocarán los instintos asesinos promovidos por la venganza y el rencor. Esta preparación debe hacerse moral, espiritual, psicológica, sociológica y educativamente.
Finalmente, las rondas de conversaciones deben apuntar, además, a la formación de una nueva ciudadanía. Ya tenemos una propuesta que reposa en las manos de Francisco Galán, vocero del ELN. Dicha propuesta lleva por título: ESCUELA COMUNITARIA PARA LA JUSTICIA Y LA PAZ.
Señores negociadores, esperamos que estas reflexiones constituyan algún tipo de aporte en estas rondas de negociaciones. Rogamos a Dios les dé la lucidez suficiente, la humildad necesaria, y la prudencia que esta enorme responsabilidad demanda de uds. Recuerden que no sólo el país sino la comunidad internacional estamos ansiosos por ver resultados positivos de estas negociaciones. De alguna manera gran parte de la resolución del Conflicto armado está en sus manos. Que Dios los ilumine!
Por Lácides Hernández
